martes, 13 de mayo de 2014

Enseñanza y aprendizaje dentro de la educación inclusiva. La escuela y el deseo de aprender.

Seguramente, la calidad de las relaciones del docente con su alumnado es uno de los mayores determinantes del aprendizaje de estos. Las más positivas se consiguen, siguiendo los análisis de estos autores, cuando los profesores:

1.Demuestran una consideración positiva hacia todos sus alumnos.

Esta condición hace referencia, en su opinión, a la cualidad más estimulante que una persona puede mostrarle a otra y que no es otra que la consideración positiva e incondicional. Ello se refleja en los mensajes continuados, de forma verbal y no verbal, que los maestros y maestras mandan a sus alumnos. Por desgracia a veces lo más frecuente es esa falta de consideración y la creencia de que los alumnos tienen que hacer algo para ganársela. Sin embargo, en otras ocasiones se ha visto y comprobado lo poderoso que puede ser la aceptación y la tolerancia mutua de las diferencias individuales para las relaciones entre maestros y alumnos

Todos los alumnos necesitan una atención especial. 



2.Conducen sus relaciones en aula de forma que se muestran consistentes y justos y dan pie a la confianza.

Cuando las relaciones entre alumno y maestro no son buenas, los alumnos aluden con frecuencia a una sensación de que el maestro «es injusto» o no actúa siempre de la misma manera ante determinados alumnos o ante ciertas conductas. Por lo tanto, para que las relaciones de clase sean positivas, es fundamental que los maestros y maestras posean esta cualidad - y la demuestren - de ser consistentes y justos con su alumnado. 

Los profesores evidencian la aceptación y el respeto hacia sus alumnos a través de los mensajes verbales y no verbales.



3. Saben escuchar

Tan importantes como que los maestros sean claros al dar instrucciones o transmitir sus ideas y emociones a los alumnos, es que éstos sientan que sus maestros son igualmente sensibles a lo que dicen. Se trata, en definitiva, de mejorar las competencias o destrezas para una escucha activa, aquella que transmite el mensaje de que somos conscientes de lo que los alumnos nos quieren comentar o expresar.

La escucha es esencial para nuestros alumnos.



4.Hacen de sus clases lugares donde los alumnos pueden sentirse seguros a la hora de experimentar para aprender, lo que supone que puedan elegir, asumir riesgos y aceptar responsabilidades.

Un aprendizaje eficaz es aquel en el que se anima al aprendiz a que se responsabilice de su propio aprendizaje y vaya siendo, por ello, cada vez más autónomo. Pero esta responsabilidad exige poder elegir - no se fomenta la responsabilidad si el profesorado toma todas las decisiones al respecto - y poder elegir es también poder equivocarse, lo que supone entonces un riesgo que también hay que saber enfrentar y, en caso de fracaso, asimilar de forma positiva, pues de los errores cabe aprender incluso más que de algunos aciertos y tras ello hay una actitud de reflexión y no de culpabilización. En este sentido las clases tienen que ser lugares emocionalmente seguros, donde los alumnos puedan cometer errores las veces que ocurra - porque ello les permite ganar experiencia sobre ellos mismos como aprendices.

Cuando el aula se convierte en un ambiente física y emocionalmente seguro, las expectativas de los profesores hacia sus alumnos y de estos hacia sí mismos aumentan. Este ambiente está frecuentemente asociado con:

a) La existencia de límites claros respecto a las conductas de los alumnos.
Las reglas de clase son necesarias para la creación de un entorno seguro para la enseñanza y el aprendizaje. Ahora bien, las que no sean necesarias o reduzcan los niveles de compromiso de los estudiantes con su propio aprendizaje, deben evitarse. Las reglas han de aceptarse, y para que se acepte, han de satisfacer una necesidad. En consecuencia, es importante reducirlas a un mínimo y tratar de que ese mínimo de reglas, una vez adoptado, reciba el apoyo de todo el profesorado.

b) Un sistema de premios y sanciones que pone énfasis en expectativas positivas y que promueve la autoestima y la autodisciplina.

Los docentes eficaces estimulan a los alumnos a crecer y a aprender, sin que por ello carezcan de una dirección clara y, si es necesario, de control. Estos docentes reconocen que hay que utilizar la disciplina como una fuerza positiva en el aula y no como un medio de represión y, en todo caso, están acostumbrados a reflexionar constantemente sobre las recompensas y las sanciones que utilizan en su práctica para que unas y otras promuevan la autoestima y la autodisciplina.

CARACTERÍSTICAS DEL ALUMNADO 

1. El alumnado actual que provoca problemas de disciplina sólo se siente motivado por temas externos a la enseñanza del centro.

2. Los alumnos se aburren porque en realidad no somos capaces de ofrecerles un modelo de aprendizaje motivador donde se sientan partícipes. 

3. Los alumnos que ven que los temas de enseñanza conectan con sus intereses y/o participan en su planificación suelen ofrecer muchos menos problemas de convivencia escolar.

Los premios al alumnado pueden ser actividades artísticas o lúdicas.



Estrategias de organización del aula que promuevan el aprendizaje cooperativo entre el alumnado.
Es un ya un tópico referirse a las estrategias de aprendizaje cooperativo como un medio fundamental para mejorar el aprendizaje y, en este caso, para aumentar las expectativas del profesor respecto a sus alumnos, aunque no por ello deja de ser cierta la afirmación. Lo paradójico es que aún cuando sabemos de su gran importancia, su utilización escolar sigue siendo minoritaria.

En un aula cada alumno o grupo de alumnos puede desempeñar una actividad distinta. 


Reconocer y «celebrar» el esfuerzo y la mejora en el rendimiento de cada alumno y alumna

Las clases eficaces se caracterizan por un clima de trabajo positivo donde se hace hincapié en celebrar el rendimiento (el progreso) en el aprendizaje, más que los logros en sí. La información a los alumnos acerca de su trabajo a medida que van realizando sus tareas y el elogio del esfuerzo y la mejora, son esenciales para la creación de ese clima. Ello refuerza un tipo de motivación intrínseca muy valiosa, pues el esfuerzo, así como su capacidad para organizarse las tareas, es percibido por el alumno como una capacidad controlable por el y, a su vez, modificable con o sin ayuda - siempre se puede uno esforzar un poco más u organizarse mejor -. Este tipo de atribución (tanto cuando se hace con relación a un éxito o a un fracaso en el aprendizaje) es muy valiosa, pues genera una sensación de control que resulta vital para mantener expectativas de seguir aprendiendo.

Los alumnos se sienten poco valorados cuando no saben enfrentarse a las tareas académicas


Para cambiar esta situación, intenta centrar su atención en resaltar valores como el esfuerzo o la organización del trabajo, pues estas explicaciones generan expectativas más positivas que las centradas en otras cualidades que se perciben como poco modificables por el propio alumno.

Tenemos que tener siempre presente que  la aceptación es la base para la participación.


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